lunes, 21 de mayo de 2018

La Doble A

Estaba sudando. Su rostro brillaba sutilmente bajo las luces cálidas de ese extraño y largo pasillo. Sus pupilas se dilataron para poder ver la pared que marcaba el final del camino, donde una extraña palmera miniatura se alzaba firme en un costado. 
Numerosos cargos por estafa, varios más por robo y unos cuantos más por apuestas ilegales. Con el dinero que le quedaba le pagó a uno de los mejores abogados del bajo mundo y logró tener arresto domiciliario. Claro la defensa había apostado por culpar a un grave alcoholismo el hecho de que Fernando hubiera cometido todos esos crímenes, por lo que también debía ir por dos años a reuniones con los AA.

  - Gire en el tercer pasillo a mano derecha.- Dijo el guardia de seguridad indicando con su mano rígida hacia un oscuro rincón del viejo y feo edificio.
La puerta del salón a donde tenía que ir estaba cerrado y frente a él, dos grandes letras "A" coronaban a la puerta. No quería tocarla, mucho menos entrar. Miró a su alrededor para dilatar el momento y vio el piso. "¿Qué serán esas asquerosas manchas oscuras en el alfombrado?" Pensaba Fernando mientras intentaba evitar la suciedad que lo rodeaba. Cuando movió los ojos de nuevo notó que su pie tocaba la mancha y quiso quitarlo, pero para su sorpresa el alfombrado se pegó como cemento a la planta de sus zapatos italianos. Fernando luchó contra la maldita mancha y logró, después de un largo forcejeo, separar a su pie del piso. El problema fue que su zapato no logró despegarse del alfombrado, llevándose un buen pedazo de la tela con el tirón. Lo que le preocupó a Fernando en ese momento, no fue el haber roto el alfombrado, sino que al hacerlo provocó un sonido de mediana intensidad, pero lo suficientemente fuerte como para crear movimiento al otro lado de la puerta. 

  - Hola... Oh, no, no sigas agitándolo. Permíteme. - El hombre tomó el pedazo de tela firmemente con ambas manos y volvió a dirigirse a Fernando.- Ahora tira, sí eso.- El pedazo logró despegarse, pero aun así dejó un manchón negro en la suela del zapato italiano de Fernando que nunca más saldría de ahí.
  - Gracias y... Lo siento por lo de la alfombra, pero había una mancha muy pegajosa y horrible y...
  - Sí, lo sé, te entiendo, hemos intentado limpiar esa mancha con todo, pero no pudimos sacarla con nada. Pasa y siéntate. Recuerda, este es un grupo de gente anónima, no le preguntes el nombre a nadie. Respetemos la privacidad de sus historias. 
Fernando asintió sin escuchar mucho, sólo tenía que saber que no debía involucrarse con nadie. Eso de no saber los nombres fue otra ventaja para él. No quería que nadie quisiera intentar hacer amistad con él. 
Se sentó e inmediatamente se sintió intranquilo. Sólo el llevaba un traje. "Por supuesto, probablemente en el año estos tipos no ganan lo suficiente como para comprar tres cuartas partes de este traje" Pensó Fernando con desprecio "Y lo que ganan se lo gastan en trago". Remató mientras dibujaba una sonrisa poco amable en su exfoliado semblante. 

 - ¿Quién quiere empezar? - Dijo el hombre que había ayudado a Fernando con su problema con la alfombra. - Qué tal tú. Eres nuevo aquí.- Un dedo acusador apuntaba a la cara de Fernando con sutileza que expresaba invitación más que acusación. 
  - Me gustaría escucharlos a ustedes antes de poder contar mi historia, quiero saber cómo funciona todo. 
  - Aquí no es necesario el halago sutil, pero lo dejaré pasar por esta vez. 

Un hombre pequeño alzó la mano. Tenía su rostro perfectamente afeitado, excepto por una fina línea negra que remarcaba sus gruesos labios y hacía que su enorme nariz resaltara un poco menos de su redondo rostro obeso. 

 - Yo empezaré.- Dijo el hombre con una profunda y encantadora voz, completamente contradictoria al sonido que debería haber tenido un ser como ese. 
  - Adelante hermano. - Gritaron todos al mismo tiempo, como si contestaran a un cura en misa. 
  - Debo partir con una triste confesión. De nuevo he recaído. - Mientras lo decía se ponía de pie y le entregó una moneda, con un enorme "100" en medio, al tipo que había ayudado a Fernando. 
  - Estamos decepcionados, pero orgullosos de tu honestidad. - Rezaron de nuevo, todos al unísono. Fue tanto la sincronía que resultó en una experiencia gregoriana. 
  - Cuéntanos cómo fue hermano. - Dijo el hombre a quien Fernando desde ahora llamaría "el guía"
  - no escatimes en detalles- se apresuró a agregar un delgado bicho raro ocupando la mitad de la silla en donde se sentaba, todo gracias a su monstruosa delgadez. La sonrisa que dibujó luego de su aporte a la conversación, sólo lograba adelgazar aún más su tétrica cara. 
El obeso volvió a hablar.
  - Todo comenzó hace un mes. Conocí a una linda mujer. Ella mostraba tanto interés en mí como yo en ella. Todo parecía ir de maravilla, hasta un día que quise sorprenderla. Hace unos dos días se me ocurrió llevarle un gran regalo para su departamento. Llegué al edificio con el anillo de matrimonio en mi chaqueta. Saludé al conserje y pasé rápidamente para tomar el ascensor que recién había abierto sus puertas para dejar a una madre y su hija a su destino. Entre solo a la pequeña habitación móvil. Los números del ascensor cambiaban tan lentamente que sentí que ya debía estar en la estratosfera. Los nervios me comían por dentro, la pequeña cajita dentro de mi bolsillo derecho hacía que mis manos sudaran. La puerta del ascensor se abrió y giro mi cuerpo hacia el pasillo y la veo besándose con otro. Se estaban despidiendo y el asqueroso descarado pasa por mi lado con un aire de felicidad y confianza que me asquearon. 
  - Oh, pero es comprensible ¡Eso haría que cualquiera quisiera ahogar sus penas en alcohol!- Interrumpió con poco tino Fernando. Todos se quedaron mirándolo con caras de reprobación. Fernando se sonrojó, pero endureció su cara para afirmar la idea de que no se arrepentía de su vergonzoso comentario. 
    - Bueno, siguiendo con todo- Continuó el obeso.- Al ver toda esta escena, no quise confrontarla. Así que tomé la puerta de emergencia y bajé por las escaleras. Llegué hasta el primer piso y caminé lentamente, hasta que llegué a un bar llamado "La Comarca", que está cerca de su departamento. Me gustaba especialmente un asiento de ese lugar, donde podías ver todo el bar y elegir a la siguiente...
     - ¡Oh! ¡Yo conozco ese lugar!- Dijo Fernando interrumpiendo una vez más.
    - Ejem... La cuestión es que miraba a mí alrededor y ahí estaba él. Con su sonrisa de mierda y su carita de comercial de perfume. Tomando cervezas con otros dos tipos. Ahí fue cuando ya no pude soportar la presión. Tenía que hacerlo.
       - Confesar es arrepentir.- Rezaron todos una vez más.
     - Después de un par de horas el hombre volvía a casa, se separó de sus amigos fuera del bar y caminó lentamente por el lado menos luminoso de la calle. Esperé el momento correcto y comencé a caminar más rápido que él. No era difícil porque estaba el hombre ya bastante ebrio.
     - ¿Y tú?- Dijo entre risas Fernando con un evidente tono de burla. Buscó entre su público a alguien que sonriera, pero todos estaban mirando al obeso, casi con ansias. 
    - Miré a mí alrededor, ya nadie andaba por las calles, así que tomé mi jeringa favorita y rápidamente le inyecte la dosis usual. 
       - Espera ¿Qué?- Preguntó atónito Fernando. 
     - Lo tomé desde los brazos y lo llevé hasta mi auto. Lo senté delicadamente en el asiento del copiloto mientras unos policías pasaban lentamente por la escena. Los salude e hice un rápido gesto con la mano indicando que había estado tomando, seguido de un gesto de resignación. Los policías sonrieron y continuaron su paso. La piel se me puso de gallina, no podía más de la emoción, me cegó completamente. 
       - Nos ciega a todos- Respondieron todos automáticamente. 
      -  Conduje al lugar de siempre y en el living de la cabaña, lo amarré con una tela suave pero firme. No quería dañar sus muñecas. 
Tomé un paño húmedo y lo pasé por sobre sus párpados. Sus ojos comenzaron lentamente a abrirse y ahí perdí el control. Vi su rostro de desesperación, de terror absoluto y no pude hacer otra cosa más que morder mis labios y saborear la pequeña gota de sangre que brotó desde mi propia piel. Su rostro era bello y quería mantener esa expresión para mí, para siempre. Tomé mi bisturí y comencé a cortar desde el centro de su frente, justo en su línea de cabello, hacia la derecha primero, con delicadeza, no podía distraerme con sus gritos, era esencial mantener la mano firme para no dañarlo. seguí bajando por sus patillas hasta tocar su cuello e ir por la línea que separa el cuello del mentón, de vuelta hacia arriba, tomando el camino igual, pero inverso, llegando hasta el lado izquierdo de su frente, cerrando el círculo. Con pinzas quirúrgicas comencé a remover la piel lentamente. Me iba a tomar horas, pero era la única forma. Por suerte el tipo dejó de gritar luego de un rato, no sé si había quedado inconsciente o si simplemente se había dado cuenta que él también podía ayudar en mi tarea. Para mantener la forma de la nariz, decidí cortarla desde el cartílago, lo que me dio una buena base para poder mantener esa fantástica expresión. Ahora su bello rostro era mío y en él no quedaba más que la fealdad. Debía deshacerme de todo lo feo para poder mantener lo hermoso prístino. 
Afuera mis perros comenzaron a llorar. Sintieron el olor a sangre y el hambre les invadió el estómago. Con sus pequeñas patas rasguñaban histéricamente la puerta de entrada de mi casa. Les di un grito y se detuvieron obedientemente. Ahora sólo escuchaba sus jadeos ansiosos al otro lado de la puerta. Fui a la cocina y comencé a calentar agua en una olla. Volví al living con un cuchillo en mi mano y saque todas sus horribles tripas. Sólo unos minutos en la olla le darían el sabor justo que mis perros aman. Con paciencia logré cocinar cada uno de sus interiores. Apenas estaba uno listo, lo lanzaba por la ventana del living hacía afuera, alejando a mis perros de la puerta, no quería más rayones en ella. Por suerte los perros toleran bien la carne, los músculos. Así que no necesito cocinarlos antes. Ellos lo prefieren crudo. A la mañana siguiente abrí la puerta de par en par y di el silbido de ataque. Entraron raudos a la casa y parte por parte, hueso por hueso, fueron a parar a las dulces bocas de mis pequeños. Quince hambrientas bocas que se alimentaban ansiosamente de la horripilancia que ensuciaba la casa. Cada uno llevaba contento en sus hocicos una parte de su premio, que probablemente enterrarían por ahí para comérsela luego. Nunca supe sus escondites, pero lo que realmente creo es que nunca dejaban nada que esconder. 
Ahora veo mi error. Luego de tranquilizarme quise volver a verla, pero ella no quería verme a mí. Mi acción no cambió nada, sólo me dio otro motivo para sentirme arrepentido y desgraciado. 

    - No eres tú, son los demonios que te controlan.- Contestaron todos frente al lamento del hombre. 
Fernando se levantó con un impulso sobrenatural de su silla. Su piel de solarium ahora no mostraba ninguna señal se haber tocado el sol alguna vez en su vida. Sus ojos completamente abiertos llenos de pánico ofuscaban lo azul que se habían vuelto sus labios, que no podían cerrarse del asombro. Respiró hondo y en un último acto de supervivencia, puso su cara más casual, recordando años y años de experiencia en mentir. 
   - Ahora que me doy cuenta, creo que estoy en el salón equivocado, permiso, chicos. Un gusto conocerlos. Linda historia ¿Eh, amigo?- Monologaba Fernando mientras retrocedía sin mirar en rumbo a la puerta de salida.
Una vez logró salir volvió a ver la mancha y ahora notó su color rojizo. No quiso pensar más al respecto. Salió del pasillo hacia el salón de entrada del edificio y notó un detalle que se le había escapado. El guardia dijo tres pasillos y luego mano derecha. Por instinto Fernando contó los pasillos de la derecha, sin darse cuenta que había uno extra en el lado izquierdo. "Entonces, técnicamente, no les mentí a esos hombres" Pensó en forma de alivio, al menos ahí dentro, no fue culpable de nada. Salió rápidamente de ahí. "Buscaré otra sede", se dijo a sí mismo mientras caminaba casualmente frente al guardia y salía del edificio. Una vez afuera, cuando su pie tocó la primera baldosa de la vereda, su cuerpo se congeló y dio una vuelta para mirar el edificio, como si fuera un interlocutor válido. 
     - ¿Habrá sido la primera A por asesinos y no por alcohólicos?
Prefirió no responderse la pregunta. Aprovechando el tiempo que le quedaba de permiso para estar fuera de casa, Fernando decidió caminar.
Volvió a casa como una hora después, luego de un rápido desvío a una botillería. Dejó las llaves en la mesa de entrada, junto a un pequeño bowl de mimbre donde dejaba su billetera. Se sentó en su silla del comedor y sacó su celular. Seis llamadas pérdidas. Era Margarita. 
    - ¿Qué pasó hermanita? Tengo un montón de llamadas perdidas.
    - Mario no ha vuelto Fernando, hace dos días que no sé nada de él. 
    - ¿Cuándo fue la última vez que lo viste?
    - Cuando me despedí de él en el departamento, saliendo hacia ese bar horrible al que siempre van ustedes.
     -  ... La Comarca.
     - Si, ese mismo. Apuesto que se fue con otra y me abandonó. No contesta su celular, ni sus mensajes, he intentado todo. Ya no sé que hacer hermanito.- Dijo Margarita rogando a Fernando como si fuera una fuerza divina. 
       - Mucho no puedo hacer desde la casa hermanita. - Dijo fingiendo sus sospechas Fernando.
       - Ay, espera, tocan la puerta. Debe ser este imbécil. - Margarita parecía sonar inmediatamente más aliviada.- Menos mal que te dignaste a aparecer conch... ¿Quién es usted? ¿Qué hace? ¡Levantese! ¡Deje de hacer el ridículo! ¿Qué? ¡No! No me voy a casar con usted ¿Qué le pasa? ¡No lo conozco! ¡Largo de mi casa gordo asqueroso! ¡Aléjate de mí!

Luego de eso sólo se escuchó un último grito, seguido de un largo silencio.



domingo, 13 de mayo de 2018

La chica del vestido negro


10 de Mayo

   - ¿Te ha pasado que ves una persona en la calle, pero nunca puedes mirarle la cara? Pasas en la micro o en tu auto, o incluso caminando, alguien que ves solo de espaldas y que por curiosidad quieres ver su cara, sin embargo no hay forma de hacerlo. Cuando le pasas, esa persona se da una vuelta, o se agacha y su pelo esconde su rostro, o cruza, o quizás dobla en la esquina. >
-         - No sé, la verdad nunca me había fijado en eso.
-         - Hoy me sucedió, de hecho me pasa siempre y creo que es siempre la misma mujer. Es una chica de un pelo negro, profundo, brilla cada vez que se mueve y siento que podría ver estrellas entremedio.
-         - ¿Y cómo sabes que es la misma, si nunca has visto su cara?
-       - Una persona es mucho más que una cara, como te dije, su pelo es muy peculiar. Su forma de vestir, siempre con algo negro, jugando y combinando con su cabello. Estoy seguro que sabe el extraño efecto que tiene.
-           - Pareces más obsesionado con su pelo que con ella en sí.
-          - No me has dejado terminar. Es como camina, es como se mueve. No es sexy, o sea, no en el sentido convencional. Para mí lo es. Es ensimismado, lento, reflexivo, contemplativo. Es como si cada paso que diera, lo planeara con anticipación, con cierta inseguridad, como si algo en la vida la quisiera sorprender.
-            - No entiendo cómo puedes lograr observar todo eso por una espalda.
-        - Hay días en que usa un vestido negro, junto con una chaqueta de cuero y pantis verdes, con unos botines largos…
-             - Básicamente me estás describiendo a Daria.
-         - ¿Quién? No. No seas idiota, no tiene ese aire de artista adolescente pseudo intelectual. Es más bien un dejo de desinterés por la humanidad, de tristeza con profundidad.
-              - ¿Cómo podrías saber que está triste si no ves sus expresiones faciales?
-          El cuerpo comunica también. Caminar lento, movimientos perdidos, brazos a los lados y muertos, el cigarro de marihuana en su mano y el cubrirme con el olor del humo cuando camino detrás de ella.
-               - Suenas como un acosador.
-           - No lo soy, caminamos hacia el mismo lado por alrededor de dos cuadras, ella después sigue su camino, yo el mío, no le he hablado, no le he gritado, no la he seguido. Sólo coinciden nuestros caminos y siempre, siempre soy yo el que va detrás.
-               - ¿Has intentado salir más temprano?
-          - Lo he intentado todo la verdad, nada resulta. Siempre logra superarme el paso, siempre logra estar delante, evitando poder ver su rostro.
-                - ¿Y si la saludas solamente un día?
-                - ¿Y qué le digo? ¿”Oye, te he visto por aquí todos los días y quiero hablar”?
-                - No es mala idea. No suena tan terrible.
-                - Suena a que soy un acosador y un creepy.
-                - Eres algo creepy.
-                - Filo, mañana le hablaré.

11 de Mayo

-                - ¿Y, le hablaste?
-                - …No
-                - Me lo imaginé.
-              - Me quedé hipnotizado con ella hoy. Iba caminando cerca, quizás a unos diez metros. Aceleré mi paso y logré llegar cerca. Sentí de cerca su aroma, ligeramente cítrico, con una mezcla de flores. También sentí el olor de su ropa limpia y cuando movía su pelo el aroma de su shampoo invadía el aire alrededor, me erizó los pelos de la nuca y quedé inmovilizado. Sentí que al sentir todos esos aromas tan cerca, invadía su espacio vital, alenté mi paso y la dejé seguir caminando.
Segundos después, desde una casa, apareció un pequeño gato, delgado, ágil. Era blanco con negro y se movía delicadamente hacia ella, con su cola levantada y a paso lento, buscando cariño. Ella se movió a su dirección, girando su cuerpo hacia la reja de la casa. Se agachó doblando sus rodillas y acercando sus manos al gato. Su pelo cubrió su rostro al momento de hacerlo y yo debía seguir caminando, no podía parar sin parecer un idiota o quizás un pervertido. Sin embargo, algo saqué de ahí, pude escuchar como llamaba al gato. Por primera vez escuché su voz. Suave, dulce y calmada. Sentía como si me estuviera llamando también. Su voz me hizo sentir unas terribles ganas de tirarme al suelo de espalda y que acariciara mi abdomen.
-              - Estás loco.
-              - Sí. Quiero ver su rostro, ya ni siquiera sé si ella es real o si estoy alucinando a diario durante esas dos cuadras. No sé si es un producto de mi imaginación. ¿Será que todos los días veo a alguien distinto y yo estoy enfermo y las junto en una sola persona?
-              - Todo se solucionaría si le dijeras hola.
-             - No entiendes nada. Debe ser algo planeado, en el momento perfecto, en el instante preciso, debe ser casi casualidad, con cierto propósito. Debe ser algo espontaneo, que se dé natural, sin que me haga sonar como un pervertido.
-               - ¿Cómo puede ser planeado y espontaneo a la vez?
-               - Eres un ser muy frustrante. ¿Lo Sabes, cierto?

12 de Mayo
-         
                 - Te ves feliz hoy. ¿Dónde está tu ansiedad?
-             - Hoy salí a la hora de siempre, cerré la puerta de mi casa. Dejé algo de comida afuera para los gatos que pasan por el patio, cerré la reja de adelante y como siempre, me di la vuelta sin mirar. Choqué con ella. Caímos ambos al suelo porque giré muy rápido y me paré rápidamente para disculparme. Le tomé la mano y le ayudé a levantarse. Ella no dijo ninguna palabra mientras yo me deshacía en disculpas. Su rostro era serio, pero parecía divertida con la situación. En retrospectiva creo que nunca estuvo enojada ni molesta con la situación. Parecía más bien atenta a mis fútiles palabras, tratando de buscar un espacio para poder hablar. Pero mis nervios y mis ansias me ganaron y seguía acelerando mi discurso de disculpas, repitiendo una y otra vez cuánto lo sentía. ¡sus ojos! ¡Ahí estaban los agujeros negros supermasívos que mantienen en orden la hermosa galaxia que nace de su pelo! Sentía que me tragaban lentamente hacia su profunda negrura. Su nariz era pequeña, pero bien proporcionada con su rostro. A la izquierda un pequeño lunar que la distinguía, sólo servía para remarcar la suavidad de su piel. Sus labios eran oscuros y delgados, pero eso sólo hacía que su sonrisa se remarcara más profundamente y que cuando se asomaban sus dientes en una casi risa, hicieron que me callara de repente. Ya no se me ocurría que más decir, así que sólo le hice una pregunta más, pero ella sólo me respondió con otra pregunta.
-               - Pero, entonces ¿Qué te preguntó?
          - Una vez dejé de hablar, sólo me sonrío y me dijo. ¿Y qué tal si te disculpas invitándome a un café?

sábado, 30 de septiembre de 2017

Nueva Partida

Hoy 9 de agosto, a los 84 Años el destacado físico chileno Luciano Miattoni ha muerto debido a la grave enfermedad cardiaca que lo afectaba. El doctor Miattoni Ha sido uno de los científicos más destacados del siglo XXI, nacido en 2017 en Valdivia y con numerosos doctorados y premios en física, incluido el Nobel por descubrir la fórmula que logró por fin descifrar…

Nicole apagó la televisión. Se veía melancólica, no sé qué pasaba por su mente, pero si supe inmediatamente lo que debía pasar por la mía y lo primero fue una pregunta ¿Esa tipa en la tele dijo que yo estaba muerto? Miré la habitación y de pronto me di cuenta que no tenía idea cómo había llegado hasta ahí. ¿Estoy muerto? No es posible, si estoy pensando. Aunque mi cuerpo no se siente. Siento como si flotara, pero ahí está Nicole. Por 50 años que estamos juntos, descifrando los misterios del universo codo a codo. Desde los Curie no se conocía una pareja tan efectiva como nosotros. Nunca sintió resentimiento porque el mundo centrara sus ojos en mí, a pesar de que el descubrimiento era de ambos. El mundo era así. Siempre adjudiqué el crédito a ambos, me preocupé especialmente de ello, pero todo el mundo pensaba que era un acto más de amor que de real solidaridad entre colegas, pero Nicole lo sabía.

Estábamos claramente en el living de mi casa, pero todo estaba cambiado, los sillones que tanto nos costó escoger estaban en una esquina, si no hubiera gente ahí sentada yo mismo movería mis preciadas sillas. Al menos los que están sentados son amigos. También veo que en la entrada hay prensa con sus pequeñas cámaras. ¿Es este mi funeral? Nicole y yo nunca tuvimos hijos y todo el resto de su familia estaban o muy lejos o muertos, así que esto es exactamente lo que yo esperaría en cuanto a gente sobre mi funeral. Me di la vuelta y ahí estaba yo, desde lejos viéndome a mí mismo en una de las más extrañas experiencias de mi existencia. El ataúd estaba rodeado de flores y velas, sin embargo no se divisaba ninguna cruz o símbolo religioso, perfecto, al menos Nicole me hizo caso en ese aspecto. El cajón estaba sobre una mesa especial, ubicado en una de las esquinas de la habitación, puesto en diagonal para que pudiera verse directamente desde la entrada de la habitación. Amigos se acercaban al ataúd y tocaban la madera sobre mi cuerpo, lejano y abstracto. Algunos lloraban y otros simplemente contemplaban en silencio, otros pocos estaban en la otra esquina, lo más lejos posible, donde Nicole puso la mesa con pequeños bocadillos y jugos varios para que la gente pudiera entablar una conversación, siempre tuvo alma de anfitrión, yo no.

Varios periodistas se acercaron a Nicole para que diera diferentes cuñas, uno de ellos le pidió que lo hiciera sentada para hacer un rápido documental mi vida en el noticiario de las 21:00, a pesar de las quejas de Nicole, lo hizo de todas maneras después de que el hombre le explicara que era para mantener un formato, nada le importó al periodista que las quejas se debían a que aquel sillón era el mío y que por mucho que amara a Nicole, me incomodaba profundamente que alguien más lo ocupara. El periodista puso una lámpara sobre Nicole y le indicó a su camarógrafo que la enfocara, luego de un rato logró responder sus preguntas y se sacó molesta al tipo de encima, pero él no paró ahí. Aprovechó el pequeño escenario improvisado e hizo lo mismo con varios de mis amigos. Vi que el desgraciado de Rodrigo realmente disfrutó sentarse en mi silla.
No sé qué hago tan absorto mirando todo esto, sin preguntarme más, no sé porqué mi consciencia sigue activa, ¿Es que acaso me he equivocado? ¿Qué sigue, encontrarme con dios? Si es por eso, tengo varias cosas que decirle. Siempre especulamos con Nicole sobre cómo sería la muerte, qué se sentiría o qué pasaría después, pero siempre llegábamos a la misma tranquilizadora respuesta: Nada pasaba.

¿Sigo vivo? Seguía preguntándome, pero esta vez pareciera que hubo una respuesta, el living de mi casa comenzó a verse borroso y distante, una luz cegadora a la distancia parecía decirme que me acercara, me reí un rato por lo ridículo de todo esto ¿Qué faltaba ahora, un disparo de Nievi? ¿Cómo es posible que todos los relatos sobre la muerte tuvieran razón y no sólo fuera un triste delirio de las neuronas experimentando la apoptosis inminente?

Luego de atravesar la luz, sentí mi cuerpo tumbado sobre algo. Estaba aparentemente sentado en el centro de una habitación bellamente adornada con cuadros de arte que jamás había visto, aunque ninguno parecía haber sido hecho por una mano humana, eran intrincados, coloridos, ninguno usaba un lienzo cuadrado, más bien eran circulares, otros de complicados polígonos asimétricos. Intentaba buscar un patrón, pero lo único que podía describir ese arte era “armonía”. Al mover mi cabeza me di cuenta que dos pantallas con información estaban a ambos costados de mi cuerpo, desde las pantallas aparecía una instrucción para que me pusiera de pie. Las imágenes mostraban una figura muy parecida a mí, (¿O era yo?) poniéndose de pie desde mi sillón favorito ¿Cómo obtuvieron esa imagen? Dije en voz alta o eso quise hace en realidad, porque nada se escuchó. A pesar de las dudas, le hice caso a las instrucciones, pero no sentí nada en mi cuerpo, sólo sentí como si mi cuerpo se estirara con dificultad y tomara una nueva posición, como si fuera una especie de fluido, lo que pensaba que era mi cabeza se movió como si solo mi cara se moviera a través de un fluido. Cuando me miré a mí mismo para entender el porqué de esas sensaciones, sólo vi luz. Luego de un segundo, desde esa luz emergió una especie de brazo con una mano que giraba de un lado a otro en un acto de auto-reconocimiento que falló estrepitosamente.

Entonces estoy muerto, ¿Es esto mi alma? No tiene sentido me dije a mí mismo una vez más. Hice el acto equivalente a pararme y la imagen de la pantalla cambió a una flecha junto a la imagen de mí ya antiguo cuerpo caminando. Ya resignado a todo este ridículo decidí hacer caso e hice el gesto de caminar, que no fue más que mi nuevo cuerpo fluyendo hacia adelante. Frente a mi había una muralla que parecía moverse como el agua cuando se arroja una piedra y desde el centro del “punto de impacto”, apareció un agujero que se expandió hasta un tamaño donde podía pasar.

Frente a mi había otro cuerpo de luz, estaba aparentemente sentado tras una especie de escritorio hecho de cristal, el extraño cuerpo parecía mover tres brazos que salían desde su cuerpo, donde activaban luces que aparecían y desaparecían en un baile hipnótico.
 - Adelante Doctor - Dijo el ser, como si hubiera chequeado cómo tratarme correctamente entre las luces del escritorio- Ponte aquí y bienvenido de vuelta.
Sólo hice que mi cuerpo fluyera hasta donde él dijo.
 - ¿Dónde estoy? ¿Qué es todo esto?
 - Tu avatar llegó al fin de su vida y estamos chequeando que todo esté bien contigo. Quiero ver si mantienes la memoria de tu avatar, por favor responde las siguientes preguntas.
 - Espera, ¿Avatar? ¿Qué ridiculez es esta? ¿Acaso es el cielo? ¿Qué religión entonces estaba en lo correcto?
El ser frente a mi pareció respirar profundo, como si hubiera obtenido esa reacción mil veces antes y tratara simplemente de ignorarla para hacer de su día de trabajo un poco menos desgraciado. Así mismo comenzó a preguntar.
 - ¿Planeta de origen?
 -  … ¿En serio?- dije con rabia, pero pronto entendí que no sacaba nada con quejarme, no con quién tenía al frente al menos.- De la Tierra.
- ¿Especie?
- Eh… ¿Humano?
- Oh claro, una elección muy popular esta última era. Actualmente es el año… 4799, ¿No?
- No, 2101.
- Mmh ¡Oh cierto! Año católico. Entonces usted no es chino
- ¿Qué? ¡No! Chileno, no chino…
- Siento la confusión- El ser se quedó hablando sólo un segundo, como corrigiendo algo en los registros y alcancé a escuchar entre sus susurros como decía “chi-le-no” Lo que confirmó mis sospechas, ni los seres de luz escapan de la idiotez.
- ¿Edad de comienzo de la elección?
- ¿Disculpe?
- Nacimiento
- Oh, 2017
- Dos mil- diez y… siete, ok. Tome esto y pase a la siguiente habitación por favor. – El ser me entregó una pequeña tableta de cristal, el extraño nuevo cuerpo que ahora poseía pareció absorberlo dentro de sí mismo y lo mantuvo firme en un lugar y guardado.
La nueva habitación era oscura, tenía una especie de diván psiquiátrico en el centro, otro de estos extraños seres se encontraba ahí. Sentía que me estaba sonriendo pero realmente no podía distinguir un rostro, sólo lo sentía. El ser me hizo una señal indicando la tarjeta que tenía y se la entregué mientras parecía instalarla sobre una placa metálica.
- Quiero que te recuestes, pondremos el analizador y comenzaremos.
- ¿Qué está pasando aquí?
- Es normal que este confundido, pero no voy a abrumarte con las respuestas ahora que cuentas sólo con la inteligencia humana. Por favor, ubica tu cuerpo aquí, aun veo que lo mueves torpemente.

Me senté y me pusieron unos pequeños círculos de un metal negro en partes paralelas del fluido que componía mi cuerpo. Si fuera mi cuerpo real esto iría en mis pezones, pensé entre risas infantiles.

El nuevo ser se movió hacia una esquina y giró un disco de color escarlata, líneas de luz comenzaron a emanar del disco y los pequeños discos de metal que se pegaron a mi cuerpo se movieron al unísono. Pronto mi mente se aclaró y en un disparo de luz desde mi propio cuerpo, se expandió mi cuerpo e iluminó la habitación completa. Luego de unos segundos volví a recogerme. Sentí como una nueva energía fluía, mi cuerpo ya no se sentía pesado. Estaba consciente de cada átomo que componía su cuerpo, sentía como los electrones se movían e interactuaban entre sí, sentía que podía apretujar los núcleos unos con otros y formar nuevos elementos. Mi cuerpo se volvía metálico cuando pensaba en hierro. De alguna manera contenía toda esa energía formada por la unión de mis átomos y la hacía fluir por todo mi cuerpo. Luego volvía a experimentar y separaba los núcleos hasta su mínima expresión, ¿y si sólo un tercio de sus moléculas fueran oxigeno? Pronto sentí como mi cuerpo se comenzaba a volver líquido mientras en mi interior reía de placer, esto era lo mejor del universo y ni uno de mis doctorados me hubiera dado las herramientas para entender todo lo que estaba pasando, pero preferí sólo disfrutarlo. Sentí como si me hubiese sacado los zapatos más incomodos que jamás haya usado y pudiera al fin volver a estar descalzo.

- Por favor Miattoni controle su cuerpo y vuelva a su forma básica, las paredes de esta habitación pueden soportar las expulsiones energéticas de su cuerpo, pero quiero recordarle que es tabú hacer transmutación frente a un desconocido.
De repente me sentí diminuto y efectivamente fue así, mi cuerpo se encogió, cómo si todo mi ser pudiera expresar la vergüenza que me invadió. Fue como un click en mi cabeza luego de esas palabras. Mi cuerpo volvió lentamente a su estado pseudo gaseoso y brillante.
- Lo siento
- Está bien, es normal que ocurra, por algo la habitación está adaptada para ello. Al parecer ya recobró el control de su cuerpo, eso es algo positivo, tome su tarjeta y muévase a la siguiente habitación, le aseguro que esto ya no demorará mucho más.
- Pero espera, tengo muchas preguntas
- Lo sé, pero yo sólo soy un técnico, en la siguiente habitación se encontrará con – No entendí lo que dijo pero lo sentí como si dijera un nombre con un cargo importante- Que es el encargado de recuperar su conocimiento previo a la elección.
- ¿Elección? No entiendo nada.
- Pase por favor y ahí el explicarán.

No hice más preguntas, obviamente ese ser no iba a explicarme más. Tomé nuevamente la tarjeta y mi cuerpo volvió a fluir. Salí de esa habitación, abrí la puerta y me encontré en un pasillo diminuto, la puerta detrás mío se cerró de golpe y se escuchó un fuerte sonido de despresurización, conocía demasiado bien ese sonido como para no identificarlo. Pronto me di cuenta que frente a mí había otra puerta y una vez terminó el proceso de despresurización, esta se abrió de par en par y una fuerza increíble me empujó hacia adelante.

Bueno, así sin más ahora estaba en el vacío infinito del espacio, nada me rodeaba. Como bien asumí, podía perfectamente existir en ese estado, parecía no afectarme en lo más mínimo. Al terminar de notarlo hice lo que toda persona sensata haría en esa situación, comencé a girar mi cuerpo y a propulsarlo a la mayor velocidad posible. Era el éxtasis mismo.

Al cabo de unos minutos ¿U horas? No sé, bueno. Luego de una cantidad indeterminada de tiempo algo me paró en seco y comenzó a hablarme.
- Veo que ya te acostumbraste a tu cuerpo.
- Esto es fascinante, me siento como un niño con juguete nuevo.
- Es lo fascinante que pasa luego de la muerte de nuestros avatares, todo se siente nuevo.
- ¿Puedes explicarme a qué se refieren con eso?
- Podría, sí, pero por protocolo debo hacerte elegir.
- ¿Elegir sobre qué?
- Sobre si mantener los recuerdos de tu vida humana o no
Nicole se me vino a la mente, podía olvidar cualquier cosa en mi vida a esta altura, de hecho mucha de las cosas que he hecho se me ha olvidado, pero ¿Olvidar a Nicole? No me lo perdonaría, aun así
¿Cómo podría no perdonarme algo que olvidaría? Lo único que quedaba de Luciano Miattoni eran recuerdos, recuerdos que se sentían distantes y extraños.
- ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que morí?
- En tiempo humano unos 2 años.
- No, no, pero espera, sólo han pasado unos minutos desde que tengo este cuerpo, eso no es posible.
- Tu avatar es familiar con la física del universo, demasiado. Por eso ves el tiempo aún como un mortal, en tu mente. Nosotros somos absolutamente eternos, nuestros cuerpos y pensamientos son muy lentos. El tiempo es relativo y aquí el tiempo se estira mucho más, pero eso no interesa, nuestras consciencias son eternas, 2 años es nada.
- ¿Qué mierda somos? ¿Qué mierda es esto? Quiero que me expliques todo antes de tomar cualquier decisión.

Otra vez sentí esa sensación de larga respiración resignada.
- ¿Y por qué siento tu resignación? ¿Cómo es que entiendo que sientes sin ver un rostro?
- Todas nuestras mentes están conectadas, estados cuánticos permiten que nuestra consciencia sepa que piensa el otro.
- ¿Información por entrelazamientos cuánticos? No me vengas con esas mierdas hippies, tengo 3 doctorados en física por la mierda.
- Tu conocimiento humano sobre la física es cuando menos… Limitado.
- Ahora espero que sientas mi oleada de resignación mental al tratar de entenderte.
- Claro que la siento.
- Está bien, olvídalo, vuelve a mis preguntas anteriores.
- Nosotros somos todo y somos nada. No hay registros del momento en que aparecimos en existencia, pero aquí estamos. Somos cuerpos físicos, en cierto sentido, compuestos por los mismos átomos que conoces, Siguiendo reglas muy parecidas al universo que conoces, salvo alguna que otra cosa. Esto es el espacio exterior, hace millones de años abandonamos el abrigo de los planetas y vivimos en el espacio, esparcidos por el Gran Universo. Somos eternos, inmortales, como este universo. El universo de donde vienes es una porción pequeña de este, que cambia, se expande y desaparece como una burbuja en una bañera.
- Teníamos sospechas sobre multiversos, pero nada concreto…
- Nosotros creamos esos universos, todos ellos
- ¿Por qué? ¿Cómo?
- Simplemente lo hicimos, podemos hacerlo, así como cambias tu composición corpórea a gusto, lo que te permite mantenerte coherentemente unido en el espacio. Sin ese control tus átomos se hubieran separado en el infinito.
- Eso no tiene ningún sentido…
- Creamos estos universos para encontrar un sentido a nuestras existencias, logramos desarrollar mundos llenos de vida compleja e inteligente, donde conscientemente podemos elegir formar parte de un ser mortal. Nuestro precio es olvidar por uno o dos siglos de nuestra propia existencia y experiencias, cambiándolas por la acelerada consciencia de la efímera vida mortal. El éxtasis de los sentimientos, sean cuales sean, hace que todo valga la pena. Ya viste lo que unos años humanos pueden ser para nosotros, un abrir y cerrar de ojos en nuestra eterna existencia. Contigo yo conversé hace muy poco tiempo, antes de que tomaras la elección de ser un humano en la Tierra. Te fascinaban los humanos y sus logros en el entendimiento de su propia existencia, mucho más rápidos que cualquier otra especie que conozcamos. Lograron en 100 años lo que otras especies lograban en 1.000. Estudiaste cada aspecto de su existencia y decidiste ser uno de ellos. Como millones de nosotros hacemos a diario.

- Entonces ¿por qué olvidar mi propia experiencia como humano?
- A Algunos la vida mortal no les resulta tan fácil.
- ¿Cada humano que nace tiene dentro de ellos a uno de nosotros?
- Sí
- ¿Cada ser consciente es uno de nosotros?
- Sí
- ¿Intervenimos en sus logros?
- No, eso es lo fascinante, somos recopiladores de memorias, así sabemos qué es lo que pasa. Los que no quieren recordar guardan su memoria fuera de su cuerpo para que otros puedan estudiarlas.
- Me gustó mi vida, quiero mantener mis memorias.
- Muy bien, las mantendremos. El proceso para que vuelvas a ser tú comenzará ahora.
- ¿Acaso no soy yo?
- Eres Luciano Miattoni, tu avatar. Tú eres- Dijo un nombre que no pude comprender, pero parecía ser muy familiar-. Esto se hace aquí porque tu cuerpo recibirá una gran cantidad de energía y nuestras paredes a veces no pueden contenerlo.
Un disco metálico apareció en mi cabeza y comenzó a girar hasta deshacerse formando rayos de luz de todos los colores. Vi colores que se supone que no debería ver, noté que el ultravioleta es uno de mis nuevos colores favoritos ¿O siempre lo ha sido?
Algo me invadió, no fue como la vez anterior donde pude sentir un control completo en mi cuerpo, esto fue mental. Mi mente explotó casi literalmente. Rayos Gamma emanaban de mi cuerpo y al mismo tiempo absorbía los pocos átomos que me rodeaban en el espacio. El otro ser ya no estaba ahí, quizás por seguridad.

Todo tenía sentido ahora. Desde donde estaba podía observar cualquier lugar del Universo que quisiera, lo sabía, decidí volver a mi antiguo hogar. Vi a Nicole sentada en su puesto de siempre, tomando un té. La extrañaba, no sé quién será en este plano de la existencia, no quería saberlo. Yo amaba a Nicole, no al ser que desarrolló su consciencia. Mis recuerdos me hacían amarla. No le quedaba mucho tiempo, su cuerpo se marchitaba, siento como un cúmulo de células indiferenciadas se multiplica sin oposición dentro de sus pulmones. Me duele saber que un ser como ella tenga que desaparecer. Me duele que haya sido yo el primero en abandonarla en ese pequeño mundo. Eres tan insignificante Nicole, pero quería contarte que si existe algo después de la muerte, que estoy aquí, que espero que el ser que está dentro tuyo lo olvide todo, porque no me lo quiero topar. Porque yo voy a volver a la Tierra ahora, a experimentar una nueva vida. Nicole, no eres mi primer amor, he amado más veces de las que puedas contar. Ahora lo sé, ahora que recuerdo muchas de las vidas que he vivido. No te sientas mal, tengo más años de los que cualquier ser que viva o haya vivido en la Tierra. Tú también, cuando mueras lo entenderás. Nuestras pequeñas consciencias son insignificantes, pero tú significaste algo, aunque sea algo pequeño y es algo que quiero experimentar de nuevo.

Esperé, pasé mucho tiempo reflexionando. No quería vivir de nuevo tan cerca del periodo en donde morí, quiero ver que más lograría la humanidad. Los vi nacer, los vi morir, los vi batallar más guerras, los vi al borde de la extinción, los vi renacer. Mil años de historia humana las vi como un observador externo, ahora quería volver. Estoy absolutamente obsesionado con esta especie, fascinado y anonadado. Ojalá poder reír, llorar, amar y odiar de nuevo, sensaciones que ahora parecen tan lejanas, que no logro hacer brotar tan naturalmente como cuando estaba realmente vivo. Volví a las instalaciones para pasar parte de mí a un avatar. Para que el proceso funcionara tendría que guardar todo mi conocimiento y memoria fuera de mí y sólo transferir mi esencia a un humano una vez su cerebro se desarrollara. El humano era elegido al azar, simplemente era el primero que lograra funcionar.

El técnico tomó el disco de separación y lo puso sobre mí y me explicó.
- Es el año 3235 del calendario cristiano en la Tierra actualmente, si está seguro de querer volver a vivir, aprete el botón delante de usted por favor.
- Estoy seguro.
Una fuerte luz me cegó, cada pensamiento se sentía pesado, difícil de alcanzar. De pronto no vi nada más, mis propios latidos me ensordecieron. Esa vez, mi último pensamiento fue ¿Quién soy ahora?

martes, 26 de septiembre de 2017

La señal Wow!

Kolia, el nuevo capitán de la reluciente primera nave de la Flota, ponía amablemente los cuerpos de sus tripulantes en la habitación de vacío, estaban listos para ser expulsados. Se preguntaba como él pudo tener tanta suerte. Se respondió a si mismo al instante, sabía el porqué. Su habitación tenía un blindaje especial que estaban probando en casos como esos, era la única habitación que contaba con la protección necesaria.

Hacía dos años habían planeado la misión de salir finalmente del sistema solar. Era simple, explorar una estrella relativamente cercana. Imya era una estrella 3 veces más grande que el propio sol. Contaba con un sistema planetario de dos planetas de roca y 3 de gas.

Intentaba entender qué había ocurrido, el movimiento de cada cuerpo hacia la habitación de vacío, permitía que en su mente la tarea se transformara en una situación rutinaria.
Hace más de 10 años habían descubierto que Imya tenía un planeta que era posible habitar. Era el comienzo de una nueva era para la civilización, era el inicio de la conquista del universo y Kolia fue elegido para ser el primero.
  - Kolia, su curriculum ha sido impecable, lo hemos elegido para que comande al Aurora en su primera misión.
  - ¿Aurora, señor? Preguntó Kolia en ese momento, el proyecto aún era clasificado.
  - Hemos descubierto como viajar por el espacio sin gastar tiempo en ello Capitán, no le explicaré los detalles porque yo no soy un entendido en la materia, solo sé que es la única nave de nuestra civilización capaz de avanzar distancias de años luz en solo unos segundos. Es lo que importa.
  - Hare mi mejor trabajo señor.
  - Así lo espero capitán, sé que ha estado probando las naves que viajan por dentro de nuestro sistema solar, el sistema de comandos es parecido. Sin embargo la diferencia la notará cuando vea la nave.

Tiempo después lo invitaron a subir a órbita para ver la nave y efectivamente era distinta. No pudo ser construida en la superficie del planeta, por lo que llevaron piezas, una por una a la órbita y consiguieron armarla en el espacio. Era de dimensiones que él nunca antes vio, algo así como el tamaño de una ciudad pequeña, sin embargo, solo podía llevar a una tripulación de unos 200 miembros. El resto de la nave era un enorme motor capaz de atravesar el espacio y salir. Cuando Kolia llegó a bordo la nave estaba recién terminada. Habían varios miembros paseando y otros pintando detalles a la nave, uno estaba particularmente inspirado dibujando el logo de la armada en una de las murallas.
Para hacer la primera penetración al espacio la nave debía alejarse del sistema lo más posible. Fueron dos meses de viaje hasta los confines del sistema estelar, donde Kolia pudo crear un vínculo con su tripulación, eran buenos hombres.

Una lágrima recorría su rostro mientras arrastraba al segundo al mando, su mano derecha, el último tripulante que quedaba por poner en la habitación de vacío. La última vez que lo vio fue hace sólo unos minutos, saliendo de la habitación, luego de haberle dado un informe sobre señales de vida inteligente en las cercanías. Kolia aún no entendía porqué ellos habían reaccionado de tal manera. No comprendía a estos seres. Ahora estaba solo, todo gracias a su pequeña habitación que estaba recubierta de un material que hacía que las ondas de microondas rebotaran. Las cuencas vacías de los ojos, de sus otrora compañeros de viaje hacía que su corazón se llenara de odio hacia esas criaturas infernales. No sabía cómo se veían, no sabía qué idioma hablaban, no sabía ni cuantos brazos tenían esos seres. Los quería muertos, no le importaba nada más.

Dio un último paseo por la nave, trató de calmarse con ello. Trató de olvidar un poco. Vio el dibujo que Vows Había hecho, lo tocó suavemente y lo acarició. Dos bellas hojas de color violeta que rodeaban a su estrella madre, apareciendo como una flor entre ellas. Debajo del logo la frase insignia de la flota. Exploración, Expansión, Salvación.

  - Es urgente Kolia, tiene que llegar a Imya y crear la primera colonia fuera del sistema estelar. Sabe que es urgente Capitán, nuestro sol es pequeño y ha estado perdiendo calor en los últimos 20.000 años. Si no actuamos ahora nuestra civilización morirá. Tenemos todo el sistema estelar ocupado, pero no es suficiente. La energía de este sistema se está agotando y nos moriremos con el sino salimos de aquí. Al fin pudimos descubrir como viajar sin ocupar tiempo alguno. Nuestra vida siempre ha sido muy corta para viajar más allá. Ahora podemos hacerlo sin perder nada.

Escuchaba una vez más las palabras del primer ministro en su cabeza. No pudo cumplir la misión, Imya le correspondía a otra civilización, pujante y violenta.
Viajo 40 años luz, un vecino en términos espaciales, demasiado lejos para sus naves. Excepto para la Aurora. Maravillosa nave de enormes proporciones. Tan grande como una ciudad. Si el motor no fuera tan masivo, podrían caber miles de personas en ella. Eso no fue impedimento para los bastardos que mataron a todos con una gran ráfaga. De paso también arruinaron el motor. La energía que le quedaba a la nave solo alcanzaba para unos días. Hace una semana planetaria que habían mandado la ráfaga a la nave, inutilizándola para volver al espacio conocido. Estaba atrapado en Imya y sabía que sólo le quedaban unos días de vida.

Revisó cada herramienta disponible en la nave, casi ninguno funcionaba. Sólo algunas luces de emergencia. La comunicación estaba completamente arruinada. De pronto vio como una luz titilaba a su derecha. Era el transmisor de radio. Se acercó hacia la luz de color rojo y pudo notar que los sistemas estaban funcionando, pero no le quedaba más que energía suficiente como para enviar un mensaje quizás, no sabía cuándo se apagaría, pero era suficiente para dar su ubicación.

  - Soy el capitán Karm Kolia, de la gran flota Estelar del planeta Zihma, el segundo alrededor del glorioso sol rojo de Zihma. Fuimos atacados por una civilización desconocida y violenta. Nos atacaron con ráfagas electromagnéticas que deshabilitaron casi todo nuestro sistema tecnológico con excepción de este sistema de radio. Mis tripulantes sufrieron una horrible muerte, yo soy el único sobreviviente.
Le pido a quien oiga este mensaje, que por favor, por la memoria de los 200 Zihmianos que morimos hoy. Destruyan a los Imyianos, no los dejen avanzar. No sé cómo son, no sé cómo hablan, ni tampoco sé cómo se relacionan. Lo que sí sé es que estos bastardos no preguntan. Son ingeniosos, pero carecen de inteligencia. A quien oiga esto, destrúyanlos antes que vayan por ustedes. Capturarán mi nave, la Aurora, y sabrán los secretos del viaje espacial. Perdónenme por favor, perdónenme por haber liberado a esta raza asquerosa. Tengan cuidado, protéjanse.

Espero que esto les llegue antes de que ellos puedan dilucidar cómo hacer que esta nave vuelva a funcionar. Mis amigos han sido expulsados al espacio, como es tradición cuando
uno de nosotros muere. Los planos y guías de esta nave fueron quemados y destruidos. No se las haré fácil. Sé que nosotros prevaleceremos. Pronto más naves como esta saldrán a explorar el espacio. Las coordenadas de mi ubicación están encriptadas en este mensaje. Aléjense de este sistema, si no pueden contrarrestar a estas terribles bestias sin alma. Que los ampare el universo.

A unos segundos de haber terminado y enviado su mensaje, todo se apagó. La onda de radio tomó toda la energía restante de la enorme nave, para flotar muerta por el espacio. Kolia avanzó a la habitación de vacío, cerró la escotilla interior y luego abrió la exterior, liberando a toda la tripulación. El espacio los succionó rápidamente.
Era una noche calurosa de verano, bajo el radiotelescopio Big Ear corría una pequeña corriente de viento. Jerry había cenado hace solo un par de horas, pero una dona no le haría mal mientras revisaba la computadora. Vio su reloj-23:13- se dijo a sí mismo. –Vaya, ya es tarde, pero aún hace calor- Jerry pasó su mano por su frente para sacarse el sudor. Sus gafas se resbalaban de su nariz, las acomodó rápidamente maldiciendo de nuevo al calor de Ohio.

23:15 y sólo había comido la mitad de su dona, se paró a mirar los datos de la IBM, sólo números de fondo. Iba a ser otra de esas noches aburridas en SETI. –Me esperan otro par de décadas así- se dijo Jerry a si mismo mirando los números impresos en la hoja que revelaba la computadora.

23:16, Comienza a aparecer una señal de radio desde uno de los cuadrantes que revisaba esa noche. Aparece un 7, luego un 6 en la impresión. Otro 6 más, luego una E, Jerry estaba atento ahora. Unos segundos después una Q le sigue por debajo, una U, no lo podía creer. Una J, finalmente un 5. El mensaje era claro para Jerry ¡Era increíble! Tomó el primer lápiz que encontró, un clásico bolígrafo rojo era lo único que había cerca, encerró en un círculo los números anómalos y la secuencia: 6EQUJ5. No sabía cómo nombrarla, así que sólo puso al costado “Wow!”.

jueves, 2 de marzo de 2017

Estoy escuchando un nuevo disco de una de mis bandas favoritas, no tiene sentido decir cuál es. Imagínense que es su banda favorita y es un nuevo disco. Escuchemos… O no, no sé. Siendo honesto soy horrible entablando conversaciones, más aún comenzándolas.
Esto no será un diario, por lo que no tiene sentido que les de la fecha, todos la sabemos, todo el tiempo. Un diario es algo personal y yo quiero hacer de esto algo público, porque somos seres hiperconectados por una enorme red invisible, puedo escupir mis pensamientos más profundos subirlos a una delicada nube y quien pase al lado de ella puede verla. El mundo es fascinante en todos sus sentidos.

¿Ven que soy horrible? Ni siquiera les he dado mi nombre, a veces detesto divagar, pero es quien soy. Ahora que siento estos nuevos acordes en mis oídos, puedo rememorar los tiempos de cuando era pequeño. Siempre escuchaba música realmente antigua, hablo de música del siglo XX, rock clásico y progresivo, maravillas compuestas por personas que no necesitaban la ayuda de las ya  más que usadas máquinas. Simplemente es el sonido suave de una guitarra eléctrica, eso me cautivaba cuando era pequeño. Recuerdo que tomaba el iPad de mi papá y bajaba música sin que el supiera, creo que todavía lo tengo por ahí, lo herede hace unos veinte años después de que mi querido viejo se fuera.
¿Esperen, en que estaba? Cierto. Mi nombre es Hugo Ortega, pero no sé de qué les servirá esa información, muchos dicen que es para tener una conexión más profunda con el lector, espero que así sea, pues quizás estos registros mantengan el recuerdo de lo que fueron mis últimos días en la superficie de la Tierra.

Desde que nací que se me ha presentado a nuestro planeta como un ente que muere lentamente, pero yo nunca entendí por qué. Tenía un perro, con él iba al parque a diario y nos gustaba perseguir pájaros hasta que volaban más alto de lo que nuestras manos podían alcanzar, burlándose de nuestras discapacidades aeronáuticas. A mi perro también le gustaba comer flores, unas rosadas que salían junto al Mapocho, siempre lo retábamos para que no lo hiciera, pero nunca hizo caso.

Animales, árboles, flores, ríos. Todo lleno de vida bajo el cielo siempre gris, manchado con un azul intenso por las tardes y de un magenta hipnotizante durante las tarde. Mi papá decía que no había visto un día despejado en muchos años. Lo decía con nostalgia y tristeza, pero a mí siempre me gustó el color del cielo, era como una obra de arte móvil, con figuras nuevas que interpretar todos los días.

También me dijo que vivíamos en un lugar excepcional en el planeta, donde nada parecía pasar, donde el caos era un eco lejano. Guerras, hambre, muerte. Todo parecía pasar sólo como una película en nuestras televisiones, o en esos canales informativos de YouTube.


Me agradó este pequeño acercamiento, creo que les seguiré escribiendo de cuando en vez, cuando viva algo interesante o cuando tenga que contarles algo. En este tiempo es importante mantenerse positivo, el caos se acerca y todos tememos lo peor. Hasta el mismo gobierno de la ULA lo piensa así. Rumores de que llevan años creando una ciudad como la que se hizo en Nueva York, están de pronto surgiendo desde la nada. ¿Es posible hacer algo así bajo Chile?