Hoy 9 de agosto, a los 84 Años el destacado físico chileno Luciano Miattoni ha muerto debido a la grave enfermedad cardiaca que lo afectaba. El doctor Miattoni Ha sido uno de los científicos más destacados del siglo XXI, nacido en 2017 en Valdivia y con numerosos doctorados y premios en física, incluido el Nobel por descubrir la fórmula que logró por fin descifrar…
Nicole apagó la televisión. Se veía melancólica, no sé qué pasaba por su mente, pero si supe inmediatamente lo que debía pasar por la mía y lo primero fue una pregunta ¿Esa tipa en la tele dijo que yo estaba muerto? Miré la habitación y de pronto me di cuenta que no tenía idea cómo había llegado hasta ahí. ¿Estoy muerto? No es posible, si estoy pensando. Aunque mi cuerpo no se siente. Siento como si flotara, pero ahí está Nicole. Por 50 años que estamos juntos, descifrando los misterios del universo codo a codo. Desde los Curie no se conocía una pareja tan efectiva como nosotros. Nunca sintió resentimiento porque el mundo centrara sus ojos en mí, a pesar de que el descubrimiento era de ambos. El mundo era así. Siempre adjudiqué el crédito a ambos, me preocupé especialmente de ello, pero todo el mundo pensaba que era un acto más de amor que de real solidaridad entre colegas, pero Nicole lo sabía.
Estábamos claramente en el living de mi casa, pero todo estaba cambiado, los sillones que tanto nos costó escoger estaban en una esquina, si no hubiera gente ahí sentada yo mismo movería mis preciadas sillas. Al menos los que están sentados son amigos. También veo que en la entrada hay prensa con sus pequeñas cámaras. ¿Es este mi funeral? Nicole y yo nunca tuvimos hijos y todo el resto de su familia estaban o muy lejos o muertos, así que esto es exactamente lo que yo esperaría en cuanto a gente sobre mi funeral. Me di la vuelta y ahí estaba yo, desde lejos viéndome a mí mismo en una de las más extrañas experiencias de mi existencia. El ataúd estaba rodeado de flores y velas, sin embargo no se divisaba ninguna cruz o símbolo religioso, perfecto, al menos Nicole me hizo caso en ese aspecto. El cajón estaba sobre una mesa especial, ubicado en una de las esquinas de la habitación, puesto en diagonal para que pudiera verse directamente desde la entrada de la habitación. Amigos se acercaban al ataúd y tocaban la madera sobre mi cuerpo, lejano y abstracto. Algunos lloraban y otros simplemente contemplaban en silencio, otros pocos estaban en la otra esquina, lo más lejos posible, donde Nicole puso la mesa con pequeños bocadillos y jugos varios para que la gente pudiera entablar una conversación, siempre tuvo alma de anfitrión, yo no.
Varios periodistas se acercaron a Nicole para que diera diferentes cuñas, uno de ellos le pidió que lo hiciera sentada para hacer un rápido documental mi vida en el noticiario de las 21:00, a pesar de las quejas de Nicole, lo hizo de todas maneras después de que el hombre le explicara que era para mantener un formato, nada le importó al periodista que las quejas se debían a que aquel sillón era el mío y que por mucho que amara a Nicole, me incomodaba profundamente que alguien más lo ocupara. El periodista puso una lámpara sobre Nicole y le indicó a su camarógrafo que la enfocara, luego de un rato logró responder sus preguntas y se sacó molesta al tipo de encima, pero él no paró ahí. Aprovechó el pequeño escenario improvisado e hizo lo mismo con varios de mis amigos. Vi que el desgraciado de Rodrigo realmente disfrutó sentarse en mi silla.
No sé qué hago tan absorto mirando todo esto, sin preguntarme más, no sé porqué mi consciencia sigue activa, ¿Es que acaso me he equivocado? ¿Qué sigue, encontrarme con dios? Si es por eso, tengo varias cosas que decirle. Siempre especulamos con Nicole sobre cómo sería la muerte, qué se sentiría o qué pasaría después, pero siempre llegábamos a la misma tranquilizadora respuesta: Nada pasaba.
¿Sigo vivo? Seguía preguntándome, pero esta vez pareciera que hubo una respuesta, el living de mi casa comenzó a verse borroso y distante, una luz cegadora a la distancia parecía decirme que me acercara, me reí un rato por lo ridículo de todo esto ¿Qué faltaba ahora, un disparo de Nievi? ¿Cómo es posible que todos los relatos sobre la muerte tuvieran razón y no sólo fuera un triste delirio de las neuronas experimentando la apoptosis inminente?
Luego de atravesar la luz, sentí mi cuerpo tumbado sobre algo. Estaba aparentemente sentado en el centro de una habitación bellamente adornada con cuadros de arte que jamás había visto, aunque ninguno parecía haber sido hecho por una mano humana, eran intrincados, coloridos, ninguno usaba un lienzo cuadrado, más bien eran circulares, otros de complicados polígonos asimétricos. Intentaba buscar un patrón, pero lo único que podía describir ese arte era “armonía”. Al mover mi cabeza me di cuenta que dos pantallas con información estaban a ambos costados de mi cuerpo, desde las pantallas aparecía una instrucción para que me pusiera de pie. Las imágenes mostraban una figura muy parecida a mí, (¿O era yo?) poniéndose de pie desde mi sillón favorito ¿Cómo obtuvieron esa imagen? Dije en voz alta o eso quise hace en realidad, porque nada se escuchó. A pesar de las dudas, le hice caso a las instrucciones, pero no sentí nada en mi cuerpo, sólo sentí como si mi cuerpo se estirara con dificultad y tomara una nueva posición, como si fuera una especie de fluido, lo que pensaba que era mi cabeza se movió como si solo mi cara se moviera a través de un fluido. Cuando me miré a mí mismo para entender el porqué de esas sensaciones, sólo vi luz. Luego de un segundo, desde esa luz emergió una especie de brazo con una mano que giraba de un lado a otro en un acto de auto-reconocimiento que falló estrepitosamente.
Entonces estoy muerto, ¿Es esto mi alma? No tiene sentido me dije a mí mismo una vez más. Hice el acto equivalente a pararme y la imagen de la pantalla cambió a una flecha junto a la imagen de mí ya antiguo cuerpo caminando. Ya resignado a todo este ridículo decidí hacer caso e hice el gesto de caminar, que no fue más que mi nuevo cuerpo fluyendo hacia adelante. Frente a mi había una muralla que parecía moverse como el agua cuando se arroja una piedra y desde el centro del “punto de impacto”, apareció un agujero que se expandió hasta un tamaño donde podía pasar.
Frente a mi había otro cuerpo de luz, estaba aparentemente sentado tras una especie de escritorio hecho de cristal, el extraño cuerpo parecía mover tres brazos que salían desde su cuerpo, donde activaban luces que aparecían y desaparecían en un baile hipnótico.
- Adelante Doctor - Dijo el ser, como si hubiera chequeado cómo tratarme correctamente entre las luces del escritorio- Ponte aquí y bienvenido de vuelta.
Sólo hice que mi cuerpo fluyera hasta donde él dijo.
- ¿Dónde estoy? ¿Qué es todo esto?
- Tu avatar llegó al fin de su vida y estamos chequeando que todo esté bien contigo. Quiero ver si mantienes la memoria de tu avatar, por favor responde las siguientes preguntas.
- Espera, ¿Avatar? ¿Qué ridiculez es esta? ¿Acaso es el cielo? ¿Qué religión entonces estaba en lo correcto?
El ser frente a mi pareció respirar profundo, como si hubiera obtenido esa reacción mil veces antes y tratara simplemente de ignorarla para hacer de su día de trabajo un poco menos desgraciado. Así mismo comenzó a preguntar.
- ¿Planeta de origen?
- … ¿En serio?- dije con rabia, pero pronto entendí que no sacaba nada con quejarme, no con quién tenía al frente al menos.- De la Tierra.
- ¿Especie?
- Eh… ¿Humano?
- Oh claro, una elección muy popular esta última era. Actualmente es el año… 4799, ¿No?
- No, 2101.
- Mmh ¡Oh cierto! Año católico. Entonces usted no es chino
- ¿Qué? ¡No! Chileno, no chino…
- Siento la confusión- El ser se quedó hablando sólo un segundo, como corrigiendo algo en los registros y alcancé a escuchar entre sus susurros como decía “chi-le-no” Lo que confirmó mis sospechas, ni los seres de luz escapan de la idiotez.
- ¿Edad de comienzo de la elección?
- ¿Disculpe?
- Nacimiento
- Oh, 2017
- Dos mil- diez y… siete, ok. Tome esto y pase a la siguiente habitación por favor. – El ser me entregó una pequeña tableta de cristal, el extraño nuevo cuerpo que ahora poseía pareció absorberlo dentro de sí mismo y lo mantuvo firme en un lugar y guardado.
La nueva habitación era oscura, tenía una especie de diván psiquiátrico en el centro, otro de estos extraños seres se encontraba ahí. Sentía que me estaba sonriendo pero realmente no podía distinguir un rostro, sólo lo sentía. El ser me hizo una señal indicando la tarjeta que tenía y se la entregué mientras parecía instalarla sobre una placa metálica.
- Quiero que te recuestes, pondremos el analizador y comenzaremos.
- ¿Qué está pasando aquí?
- Es normal que este confundido, pero no voy a abrumarte con las respuestas ahora que cuentas sólo con la inteligencia humana. Por favor, ubica tu cuerpo aquí, aun veo que lo mueves torpemente.
Me senté y me pusieron unos pequeños círculos de un metal negro en partes paralelas del fluido que componía mi cuerpo. Si fuera mi cuerpo real esto iría en mis pezones, pensé entre risas infantiles.
El nuevo ser se movió hacia una esquina y giró un disco de color escarlata, líneas de luz comenzaron a emanar del disco y los pequeños discos de metal que se pegaron a mi cuerpo se movieron al unísono. Pronto mi mente se aclaró y en un disparo de luz desde mi propio cuerpo, se expandió mi cuerpo e iluminó la habitación completa. Luego de unos segundos volví a recogerme. Sentí como una nueva energía fluía, mi cuerpo ya no se sentía pesado. Estaba consciente de cada átomo que componía su cuerpo, sentía como los electrones se movían e interactuaban entre sí, sentía que podía apretujar los núcleos unos con otros y formar nuevos elementos. Mi cuerpo se volvía metálico cuando pensaba en hierro. De alguna manera contenía toda esa energía formada por la unión de mis átomos y la hacía fluir por todo mi cuerpo. Luego volvía a experimentar y separaba los núcleos hasta su mínima expresión, ¿y si sólo un tercio de sus moléculas fueran oxigeno? Pronto sentí como mi cuerpo se comenzaba a volver líquido mientras en mi interior reía de placer, esto era lo mejor del universo y ni uno de mis doctorados me hubiera dado las herramientas para entender todo lo que estaba pasando, pero preferí sólo disfrutarlo. Sentí como si me hubiese sacado los zapatos más incomodos que jamás haya usado y pudiera al fin volver a estar descalzo.
- Por favor Miattoni controle su cuerpo y vuelva a su forma básica, las paredes de esta habitación pueden soportar las expulsiones energéticas de su cuerpo, pero quiero recordarle que es tabú hacer transmutación frente a un desconocido.
De repente me sentí diminuto y efectivamente fue así, mi cuerpo se encogió, cómo si todo mi ser pudiera expresar la vergüenza que me invadió. Fue como un click en mi cabeza luego de esas palabras. Mi cuerpo volvió lentamente a su estado pseudo gaseoso y brillante.
- Lo siento
- Está bien, es normal que ocurra, por algo la habitación está adaptada para ello. Al parecer ya recobró el control de su cuerpo, eso es algo positivo, tome su tarjeta y muévase a la siguiente habitación, le aseguro que esto ya no demorará mucho más.
- Pero espera, tengo muchas preguntas
- Lo sé, pero yo sólo soy un técnico, en la siguiente habitación se encontrará con – No entendí lo que dijo pero lo sentí como si dijera un nombre con un cargo importante- Que es el encargado de recuperar su conocimiento previo a la elección.
- ¿Elección? No entiendo nada.
- Pase por favor y ahí el explicarán.
No hice más preguntas, obviamente ese ser no iba a explicarme más. Tomé nuevamente la tarjeta y mi cuerpo volvió a fluir. Salí de esa habitación, abrí la puerta y me encontré en un pasillo diminuto, la puerta detrás mío se cerró de golpe y se escuchó un fuerte sonido de despresurización, conocía demasiado bien ese sonido como para no identificarlo. Pronto me di cuenta que frente a mí había otra puerta y una vez terminó el proceso de despresurización, esta se abrió de par en par y una fuerza increíble me empujó hacia adelante.
Bueno, así sin más ahora estaba en el vacío infinito del espacio, nada me rodeaba. Como bien asumí, podía perfectamente existir en ese estado, parecía no afectarme en lo más mínimo. Al terminar de notarlo hice lo que toda persona sensata haría en esa situación, comencé a girar mi cuerpo y a propulsarlo a la mayor velocidad posible. Era el éxtasis mismo.
Al cabo de unos minutos ¿U horas? No sé, bueno. Luego de una cantidad indeterminada de tiempo algo me paró en seco y comenzó a hablarme.
- Veo que ya te acostumbraste a tu cuerpo.
- Esto es fascinante, me siento como un niño con juguete nuevo.
- Es lo fascinante que pasa luego de la muerte de nuestros avatares, todo se siente nuevo.
- ¿Puedes explicarme a qué se refieren con eso?
- Podría, sí, pero por protocolo debo hacerte elegir.
- ¿Elegir sobre qué?
- Sobre si mantener los recuerdos de tu vida humana o no
Nicole se me vino a la mente, podía olvidar cualquier cosa en mi vida a esta altura, de hecho mucha de las cosas que he hecho se me ha olvidado, pero ¿Olvidar a Nicole? No me lo perdonaría, aun así
¿Cómo podría no perdonarme algo que olvidaría? Lo único que quedaba de Luciano Miattoni eran recuerdos, recuerdos que se sentían distantes y extraños.
- ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que morí?
- En tiempo humano unos 2 años.
- No, no, pero espera, sólo han pasado unos minutos desde que tengo este cuerpo, eso no es posible.
- Tu avatar es familiar con la física del universo, demasiado. Por eso ves el tiempo aún como un mortal, en tu mente. Nosotros somos absolutamente eternos, nuestros cuerpos y pensamientos son muy lentos. El tiempo es relativo y aquí el tiempo se estira mucho más, pero eso no interesa, nuestras consciencias son eternas, 2 años es nada.
- ¿Qué mierda somos? ¿Qué mierda es esto? Quiero que me expliques todo antes de tomar cualquier decisión.
Otra vez sentí esa sensación de larga respiración resignada.
- ¿Y por qué siento tu resignación? ¿Cómo es que entiendo que sientes sin ver un rostro?
- Todas nuestras mentes están conectadas, estados cuánticos permiten que nuestra consciencia sepa que piensa el otro.
- ¿Información por entrelazamientos cuánticos? No me vengas con esas mierdas hippies, tengo 3 doctorados en física por la mierda.
- Tu conocimiento humano sobre la física es cuando menos… Limitado.
- Ahora espero que sientas mi oleada de resignación mental al tratar de entenderte.
- Claro que la siento.
- Está bien, olvídalo, vuelve a mis preguntas anteriores.
- Nosotros somos todo y somos nada. No hay registros del momento en que aparecimos en existencia, pero aquí estamos. Somos cuerpos físicos, en cierto sentido, compuestos por los mismos átomos que conoces, Siguiendo reglas muy parecidas al universo que conoces, salvo alguna que otra cosa. Esto es el espacio exterior, hace millones de años abandonamos el abrigo de los planetas y vivimos en el espacio, esparcidos por el Gran Universo. Somos eternos, inmortales, como este universo. El universo de donde vienes es una porción pequeña de este, que cambia, se expande y desaparece como una burbuja en una bañera.
- Teníamos sospechas sobre multiversos, pero nada concreto…
- Nosotros creamos esos universos, todos ellos
- ¿Por qué? ¿Cómo?
- Simplemente lo hicimos, podemos hacerlo, así como cambias tu composición corpórea a gusto, lo que te permite mantenerte coherentemente unido en el espacio. Sin ese control tus átomos se hubieran separado en el infinito.
- Eso no tiene ningún sentido…
- Creamos estos universos para encontrar un sentido a nuestras existencias, logramos desarrollar mundos llenos de vida compleja e inteligente, donde conscientemente podemos elegir formar parte de un ser mortal. Nuestro precio es olvidar por uno o dos siglos de nuestra propia existencia y experiencias, cambiándolas por la acelerada consciencia de la efímera vida mortal. El éxtasis de los sentimientos, sean cuales sean, hace que todo valga la pena. Ya viste lo que unos años humanos pueden ser para nosotros, un abrir y cerrar de ojos en nuestra eterna existencia. Contigo yo conversé hace muy poco tiempo, antes de que tomaras la elección de ser un humano en la Tierra. Te fascinaban los humanos y sus logros en el entendimiento de su propia existencia, mucho más rápidos que cualquier otra especie que conozcamos. Lograron en 100 años lo que otras especies lograban en 1.000. Estudiaste cada aspecto de su existencia y decidiste ser uno de ellos. Como millones de nosotros hacemos a diario.
- Entonces ¿por qué olvidar mi propia experiencia como humano?
- A Algunos la vida mortal no les resulta tan fácil.
- ¿Cada humano que nace tiene dentro de ellos a uno de nosotros?
- Sí
- ¿Cada ser consciente es uno de nosotros?
- Sí
- ¿Intervenimos en sus logros?
- No, eso es lo fascinante, somos recopiladores de memorias, así sabemos qué es lo que pasa. Los que no quieren recordar guardan su memoria fuera de su cuerpo para que otros puedan estudiarlas.
- Me gustó mi vida, quiero mantener mis memorias.
- Muy bien, las mantendremos. El proceso para que vuelvas a ser tú comenzará ahora.
- ¿Acaso no soy yo?
- Eres Luciano Miattoni, tu avatar. Tú eres- Dijo un nombre que no pude comprender, pero parecía ser muy familiar-. Esto se hace aquí porque tu cuerpo recibirá una gran cantidad de energía y nuestras paredes a veces no pueden contenerlo.
Un disco metálico apareció en mi cabeza y comenzó a girar hasta deshacerse formando rayos de luz de todos los colores. Vi colores que se supone que no debería ver, noté que el ultravioleta es uno de mis nuevos colores favoritos ¿O siempre lo ha sido?
Algo me invadió, no fue como la vez anterior donde pude sentir un control completo en mi cuerpo, esto fue mental. Mi mente explotó casi literalmente. Rayos Gamma emanaban de mi cuerpo y al mismo tiempo absorbía los pocos átomos que me rodeaban en el espacio. El otro ser ya no estaba ahí, quizás por seguridad.
Todo tenía sentido ahora. Desde donde estaba podía observar cualquier lugar del Universo que quisiera, lo sabía, decidí volver a mi antiguo hogar. Vi a Nicole sentada en su puesto de siempre, tomando un té. La extrañaba, no sé quién será en este plano de la existencia, no quería saberlo. Yo amaba a Nicole, no al ser que desarrolló su consciencia. Mis recuerdos me hacían amarla. No le quedaba mucho tiempo, su cuerpo se marchitaba, siento como un cúmulo de células indiferenciadas se multiplica sin oposición dentro de sus pulmones. Me duele saber que un ser como ella tenga que desaparecer. Me duele que haya sido yo el primero en abandonarla en ese pequeño mundo. Eres tan insignificante Nicole, pero quería contarte que si existe algo después de la muerte, que estoy aquí, que espero que el ser que está dentro tuyo lo olvide todo, porque no me lo quiero topar. Porque yo voy a volver a la Tierra ahora, a experimentar una nueva vida. Nicole, no eres mi primer amor, he amado más veces de las que puedas contar. Ahora lo sé, ahora que recuerdo muchas de las vidas que he vivido. No te sientas mal, tengo más años de los que cualquier ser que viva o haya vivido en la Tierra. Tú también, cuando mueras lo entenderás. Nuestras pequeñas consciencias son insignificantes, pero tú significaste algo, aunque sea algo pequeño y es algo que quiero experimentar de nuevo.
Esperé, pasé mucho tiempo reflexionando. No quería vivir de nuevo tan cerca del periodo en donde morí, quiero ver que más lograría la humanidad. Los vi nacer, los vi morir, los vi batallar más guerras, los vi al borde de la extinción, los vi renacer. Mil años de historia humana las vi como un observador externo, ahora quería volver. Estoy absolutamente obsesionado con esta especie, fascinado y anonadado. Ojalá poder reír, llorar, amar y odiar de nuevo, sensaciones que ahora parecen tan lejanas, que no logro hacer brotar tan naturalmente como cuando estaba realmente vivo. Volví a las instalaciones para pasar parte de mí a un avatar. Para que el proceso funcionara tendría que guardar todo mi conocimiento y memoria fuera de mí y sólo transferir mi esencia a un humano una vez su cerebro se desarrollara. El humano era elegido al azar, simplemente era el primero que lograra funcionar.
El técnico tomó el disco de separación y lo puso sobre mí y me explicó.
- Es el año 3235 del calendario cristiano en la Tierra actualmente, si está seguro de querer volver a vivir, aprete el botón delante de usted por favor.
- Estoy seguro.
Una fuerte luz me cegó, cada pensamiento se sentía pesado, difícil de alcanzar. De pronto no vi nada más, mis propios latidos me ensordecieron. Esa vez, mi último pensamiento fue ¿Quién soy ahora?