martes, 26 de septiembre de 2017

La señal Wow!

Kolia, el nuevo capitán de la reluciente primera nave de la Flota, ponía amablemente los cuerpos de sus tripulantes en la habitación de vacío, estaban listos para ser expulsados. Se preguntaba como él pudo tener tanta suerte. Se respondió a si mismo al instante, sabía el porqué. Su habitación tenía un blindaje especial que estaban probando en casos como esos, era la única habitación que contaba con la protección necesaria.

Hacía dos años habían planeado la misión de salir finalmente del sistema solar. Era simple, explorar una estrella relativamente cercana. Imya era una estrella 3 veces más grande que el propio sol. Contaba con un sistema planetario de dos planetas de roca y 3 de gas.

Intentaba entender qué había ocurrido, el movimiento de cada cuerpo hacia la habitación de vacío, permitía que en su mente la tarea se transformara en una situación rutinaria.
Hace más de 10 años habían descubierto que Imya tenía un planeta que era posible habitar. Era el comienzo de una nueva era para la civilización, era el inicio de la conquista del universo y Kolia fue elegido para ser el primero.
  - Kolia, su curriculum ha sido impecable, lo hemos elegido para que comande al Aurora en su primera misión.
  - ¿Aurora, señor? Preguntó Kolia en ese momento, el proyecto aún era clasificado.
  - Hemos descubierto como viajar por el espacio sin gastar tiempo en ello Capitán, no le explicaré los detalles porque yo no soy un entendido en la materia, solo sé que es la única nave de nuestra civilización capaz de avanzar distancias de años luz en solo unos segundos. Es lo que importa.
  - Hare mi mejor trabajo señor.
  - Así lo espero capitán, sé que ha estado probando las naves que viajan por dentro de nuestro sistema solar, el sistema de comandos es parecido. Sin embargo la diferencia la notará cuando vea la nave.

Tiempo después lo invitaron a subir a órbita para ver la nave y efectivamente era distinta. No pudo ser construida en la superficie del planeta, por lo que llevaron piezas, una por una a la órbita y consiguieron armarla en el espacio. Era de dimensiones que él nunca antes vio, algo así como el tamaño de una ciudad pequeña, sin embargo, solo podía llevar a una tripulación de unos 200 miembros. El resto de la nave era un enorme motor capaz de atravesar el espacio y salir. Cuando Kolia llegó a bordo la nave estaba recién terminada. Habían varios miembros paseando y otros pintando detalles a la nave, uno estaba particularmente inspirado dibujando el logo de la armada en una de las murallas.
Para hacer la primera penetración al espacio la nave debía alejarse del sistema lo más posible. Fueron dos meses de viaje hasta los confines del sistema estelar, donde Kolia pudo crear un vínculo con su tripulación, eran buenos hombres.

Una lágrima recorría su rostro mientras arrastraba al segundo al mando, su mano derecha, el último tripulante que quedaba por poner en la habitación de vacío. La última vez que lo vio fue hace sólo unos minutos, saliendo de la habitación, luego de haberle dado un informe sobre señales de vida inteligente en las cercanías. Kolia aún no entendía porqué ellos habían reaccionado de tal manera. No comprendía a estos seres. Ahora estaba solo, todo gracias a su pequeña habitación que estaba recubierta de un material que hacía que las ondas de microondas rebotaran. Las cuencas vacías de los ojos, de sus otrora compañeros de viaje hacía que su corazón se llenara de odio hacia esas criaturas infernales. No sabía cómo se veían, no sabía qué idioma hablaban, no sabía ni cuantos brazos tenían esos seres. Los quería muertos, no le importaba nada más.

Dio un último paseo por la nave, trató de calmarse con ello. Trató de olvidar un poco. Vio el dibujo que Vows Había hecho, lo tocó suavemente y lo acarició. Dos bellas hojas de color violeta que rodeaban a su estrella madre, apareciendo como una flor entre ellas. Debajo del logo la frase insignia de la flota. Exploración, Expansión, Salvación.

  - Es urgente Kolia, tiene que llegar a Imya y crear la primera colonia fuera del sistema estelar. Sabe que es urgente Capitán, nuestro sol es pequeño y ha estado perdiendo calor en los últimos 20.000 años. Si no actuamos ahora nuestra civilización morirá. Tenemos todo el sistema estelar ocupado, pero no es suficiente. La energía de este sistema se está agotando y nos moriremos con el sino salimos de aquí. Al fin pudimos descubrir como viajar sin ocupar tiempo alguno. Nuestra vida siempre ha sido muy corta para viajar más allá. Ahora podemos hacerlo sin perder nada.

Escuchaba una vez más las palabras del primer ministro en su cabeza. No pudo cumplir la misión, Imya le correspondía a otra civilización, pujante y violenta.
Viajo 40 años luz, un vecino en términos espaciales, demasiado lejos para sus naves. Excepto para la Aurora. Maravillosa nave de enormes proporciones. Tan grande como una ciudad. Si el motor no fuera tan masivo, podrían caber miles de personas en ella. Eso no fue impedimento para los bastardos que mataron a todos con una gran ráfaga. De paso también arruinaron el motor. La energía que le quedaba a la nave solo alcanzaba para unos días. Hace una semana planetaria que habían mandado la ráfaga a la nave, inutilizándola para volver al espacio conocido. Estaba atrapado en Imya y sabía que sólo le quedaban unos días de vida.

Revisó cada herramienta disponible en la nave, casi ninguno funcionaba. Sólo algunas luces de emergencia. La comunicación estaba completamente arruinada. De pronto vio como una luz titilaba a su derecha. Era el transmisor de radio. Se acercó hacia la luz de color rojo y pudo notar que los sistemas estaban funcionando, pero no le quedaba más que energía suficiente como para enviar un mensaje quizás, no sabía cuándo se apagaría, pero era suficiente para dar su ubicación.

  - Soy el capitán Karm Kolia, de la gran flota Estelar del planeta Zihma, el segundo alrededor del glorioso sol rojo de Zihma. Fuimos atacados por una civilización desconocida y violenta. Nos atacaron con ráfagas electromagnéticas que deshabilitaron casi todo nuestro sistema tecnológico con excepción de este sistema de radio. Mis tripulantes sufrieron una horrible muerte, yo soy el único sobreviviente.
Le pido a quien oiga este mensaje, que por favor, por la memoria de los 200 Zihmianos que morimos hoy. Destruyan a los Imyianos, no los dejen avanzar. No sé cómo son, no sé cómo hablan, ni tampoco sé cómo se relacionan. Lo que sí sé es que estos bastardos no preguntan. Son ingeniosos, pero carecen de inteligencia. A quien oiga esto, destrúyanlos antes que vayan por ustedes. Capturarán mi nave, la Aurora, y sabrán los secretos del viaje espacial. Perdónenme por favor, perdónenme por haber liberado a esta raza asquerosa. Tengan cuidado, protéjanse.

Espero que esto les llegue antes de que ellos puedan dilucidar cómo hacer que esta nave vuelva a funcionar. Mis amigos han sido expulsados al espacio, como es tradición cuando
uno de nosotros muere. Los planos y guías de esta nave fueron quemados y destruidos. No se las haré fácil. Sé que nosotros prevaleceremos. Pronto más naves como esta saldrán a explorar el espacio. Las coordenadas de mi ubicación están encriptadas en este mensaje. Aléjense de este sistema, si no pueden contrarrestar a estas terribles bestias sin alma. Que los ampare el universo.

A unos segundos de haber terminado y enviado su mensaje, todo se apagó. La onda de radio tomó toda la energía restante de la enorme nave, para flotar muerta por el espacio. Kolia avanzó a la habitación de vacío, cerró la escotilla interior y luego abrió la exterior, liberando a toda la tripulación. El espacio los succionó rápidamente.
Era una noche calurosa de verano, bajo el radiotelescopio Big Ear corría una pequeña corriente de viento. Jerry había cenado hace solo un par de horas, pero una dona no le haría mal mientras revisaba la computadora. Vio su reloj-23:13- se dijo a sí mismo. –Vaya, ya es tarde, pero aún hace calor- Jerry pasó su mano por su frente para sacarse el sudor. Sus gafas se resbalaban de su nariz, las acomodó rápidamente maldiciendo de nuevo al calor de Ohio.

23:15 y sólo había comido la mitad de su dona, se paró a mirar los datos de la IBM, sólo números de fondo. Iba a ser otra de esas noches aburridas en SETI. –Me esperan otro par de décadas así- se dijo Jerry a si mismo mirando los números impresos en la hoja que revelaba la computadora.

23:16, Comienza a aparecer una señal de radio desde uno de los cuadrantes que revisaba esa noche. Aparece un 7, luego un 6 en la impresión. Otro 6 más, luego una E, Jerry estaba atento ahora. Unos segundos después una Q le sigue por debajo, una U, no lo podía creer. Una J, finalmente un 5. El mensaje era claro para Jerry ¡Era increíble! Tomó el primer lápiz que encontró, un clásico bolígrafo rojo era lo único que había cerca, encerró en un círculo los números anómalos y la secuencia: 6EQUJ5. No sabía cómo nombrarla, así que sólo puso al costado “Wow!”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario